No sé que opinen ustedes, pero nosotros, no sin antes meditarlo por bastante rato, llegamos a la conclusión que mañana puede ser un buen día para tomar cerveza, fumar tabaco y hablar temas irrelevantes. Incluso, según el informe del tiempo en TV, parece será un día perfecto para reír hasta que duela la bisagra de la mandíbula, para ingerir alimentos grasosos, discutir, planificar viajes improbables, decir palabrotas y tocar aquellos temas que tiempo atrás nos hacían sonrojar y que, sin embargo, con el tiempo se han vuelto cotidianos.
La invitación ya está hecha, arriba todos que para mañana está pronosticado un día de sol y que no es prudente postergar este tipo de encuentros aunque parezcan recuperables, porque han de saber que más temprano que tarde, el gobierno o el médico nos prohibirán el alcohol, el tabaco, el sol, la sal, las risas desmedidas, los bares, las papas fritas, las sopaipillas, los completos, los incompletos, las caminatas nocturnas y las llegadas al amanecer.
Saludos.
Manifiesto de La Casa